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Jun 11

Hasta siempre, Manolo

 

Ayer fue un día triste para nuestra ciudad, y para todos los sportinguistas, y lo fue desde primera hora de la mañana, al enterarnos del fallecimiento del que hasta hace unos meses fue el entrenador del Sporting Manolo Preciado Rebolledo.
Este santanderino de nacimiento, y gijonés de corazón, estuvo toda su vida ligada al fútbol, primero como jugador, donde jugó en primera con su Racing, y luego como entrenador, llegó a un Gijón futbolísticamente cabizbajo y que había perdido la ilusión tras 8 años en el infierno y una salida del mismo que no se veía en el horizonte.
Llegó para cambiarlo todo, un hombre a una sonrisa pegado, un hombre campechano, un hombre optimista pese a que la vida le había sido esquiva en lo personal, y llegó con un mensaje claro “No soy un suicida, llego al Sporting a trasmitir ilusión”, y vaya si lo consiguió, despertó otra vez al Gijón más puro y sentido, hizo recuperar la alegría a sus ciudadanos, volvió a vestir a sus niños con la rojiblanca y llevó el orgullo a sus calles, y lo más importante de todo devolvió al Sporting al lugar de donde nunca debió salir, la Primera División.
 Fueron cinco años con altibajos, muchas alegrías y también malos momentos, hace unos meses acabó su periplo en el Sporting debido a los malos resultados, y lo hizo declarando que “Seré del Sporting hasta el día de mi muerte”, acaecida demasiado pronto. Ayer los aficionados, más de 2.000 según las crónicas, incluida una representación de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Gijón nos juntamos frente a la puerta 0 del Estado de El Molinón para devolverle una parte de lo que nos dio. Allí estábamos grandes y mayores, exjugadores de todas las épocas como Cote, Redondo, Jiménez o Quini, y todo para despedir a un gran hombre que nos ha dejado demasiado pronto.
El Gijón futbolístico hoy está triste, no porque se muriera un gran hombre o un héroe del ansiado ascenso, que también. Está triste porque se va una persona que en seis años consiguió ganarse el cariño de una ciudad, de una afición y convertirse en una leyenda. Y aunque las leyendas nunca mueren, dejan un hueco difícil de llenar, una pérdida que duele más que la vuelta a los infiernos.
¡Hasta Siempre Manolo! ¡Descanse en Paz!

JOSÉ MARÍA AGUIRRE GARCÍA DE LA NOCEDA, VICESECRETARIO DE ORGANIZACIÓN DE NUEVAS GENERACIONES DEL PP DE GIJÓN.

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