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Abr 04

GOVID-23, PEOR QUE EL COVID-19

El GOVID-23, virus formado por los 22 Ministerios y la Presidencia del Gobierno, es el problema sanitario más importante que tenemos en España. Es un virus especial, no muta, se le ve venir y hay vacuna, pero el contagio se da cuando el sistema democrático falla a través de sus puntos débiles: Primar la cantidad en vez de la calidad del voto, pactos entre partidos donde con menos votos se adquiere un poder ilegítimo, falta de información veraz en las fuentes de información del votante o falta de un mínimo conocimiento político para ejercer el derecho al voto. El resultado es que el populismo y la retorica son los medios para conseguir el poder político a través de las elecciones y si no corregimos esto de alguna manera, corremos un serio riesgo como Estado de desaparecer o caer en la desgracia absoluta.

Recordemos que un Estado sin soberanía no es nada. Nosotros no tenemos ya ninguno de los 2 tipos de soberanía (económica, pues carecemos de moneda propia teniendo que acatar las órdenes de organizaciones supranacionales como la Unión Europea, y militar, con bases extranjeras en nuestro país y un ejército insuficiente si lo comparamos con muchos de nuestros posibles enemigos potenciales).

Esta crisis sanitaria, nos ha golpeado como ciudadanos de la peor forma posible, en forma de muertos y con la peor pena que recoge el código penal, la privación de libertad. Se da la casualidad de que para esto último  se ha llegado sin sentencia judicial y cito textualmente:

Por ser un derecho fundamental, la pena de prisión se establece siguiendo diversas garantías, se debe establecer mediante una ley orgánica y la Administración no puede imponerla (ART. 25 de la Constitución Española). Sin embargo, el Gobierno ha tenido que servirse de un Estado de Alarma previo para poder condenarnos a no poder salir ni a ejercitar el cuerpo (Mens sana in corpore sano) provocando una población hipermedicada por ansiedad con nuestros niños encerrados sin tomar el sol, presentando falta de vitamina A y una calidad de vida que viola todas las convenciones internacionales del menor.

Este modelo de gestión caótico surge por un problema de ideología y de aptitud. La ideología política en este gobierno viene dada por una concepción antropológica optimista del individuo (buenismo) y por una idea de que el mejor Estado es tener ‘’Más Estado’’. Ahora vemos como se sorprenden al ver que las ayudas exteriores importantes sólo vendrán en forma de préstamos (MEDE) que tendremos que pagar todos, claro, con más impuestos. La falta de previsión ha sido tan escandalosa como la gestión de la crisis, apagándose fuegos a ciegas a través de estadísticas que son manifiestamente erróneas como el indicador de afectados o contagiados, pues los diagnosticados son los que han pasado por la consiguiente prueba de diagnóstico. Es un resultado variable, relativo, pues depende de la eficiencia de la organización sanitaria en cada momento y lugar. El número de muertes también se sospecha que es errónea e imprecisa y la tasa de mortalidad sería imposible calcularla.

Los medios de comunicación, en su batalla por la audiencia, nos inundan con este tipo de números falsos y cargan de emotividad sus noticias pidiendo unidad y aplausos al atardecer aunque no nos debe extrañar, pues  tienen sus propios intereses y estrategias  que no pasan salvo excepciones por difundir noticias veraces e informar correctamente al ciudadano. Por otro lado, el Gobierno ha aprobado la concesión de una ayuda «excepcional» por la crisis del coronavirus a las televisiones privadas de 15 millones de euros tal y como refleja el decreto sobre medidas económicas y sociales que se publico este mes en el BOE. Así, se entiende mejor, ¿no creen?.

Desde el plano económico, no son conscientes ni tienen visión macroeconómica porque si se detiene la producción durante un tiempo y no se mantienen las rentas salariales, el Consumo caerá significativamente y con ello el conjunto de la demanda agregada. Por tanto, una de las medidas que tiene que contemplar el Gobierno es aumentar el Gasto Público de tal manera que la demanda agregada: (Consumo+Inversión privada+Gasto Público+Exportaciones) no siendo este año inferior a la del año anterior. Evitar esto es absolutamente necesario porque, de lo contrario, caeremos en una recesión económica.

Incluso aunque el Gobierno cumpla que el gasto público consigua que el conjunto de la demanda agregada de este año no sea inferior a la del año anterior, seremos un poquito más pobres y eso es inevitable.

Otra consecuencia de la crisis sanitaria es el cambio de la estructura de la demanda, porque caerá en picado la correspondiente al ocio y aumentará la alimentaria y bienes de primera necesidad, aunque este aumento será temporal. Este cambio de estructura de la demanda hará variar la producción de bienes y servicios en general. ¿Eran necesario llegar al confinamiento y detener la economía en España?

Por supuesto que no y debieran responder los responsables ante los tribunales de los daños causados.

No debemos olvidar que existe un PROGRAMA DE EMERGENCIAS SANITARIAS OMS (2016). El Programa colabora con los países y los asociados en los ámbitos de la preparación, la prevención, la respuesta y la recuperación en relación con todos los peligros provocados por las emergencias sanitarias, incluidos desastres, brotes epidémicos y conflictos. El Programa también dirige y coordina la respuesta sanitaria internacional para contener los brotes epidémicos y lleva a cabo operaciones de socorro y recuperación eficaces para las personas afectadas. La gestión de este Plan de Emergencias y la descoordinación entre países da cuenta del fracaso del mismo.

Las líneas a seguir deberían haber sido las siguientes:

-PREPARACION: PREVENIR+DETECTAR+RESPONDER+RECUPERAR

La preparación es necesaria para que todos los pasos sucesivos del ciclo de gestión de las enfermedades sean eficaces. Es necesario establecer un comité nacional de planificación para emergencias sanitarias; determinar la estructura de mando y las responsabilidades. También hay que asegurar que se hayan establecido las competencias jurídicas, garantizar que se hayan determinado las fuentes de financiación y establecer una política de indemnizaciones realista, si llega el caso.

Se tiene que establecer el abastecimiento de las vacunas requeridas, Epis, material sanitario y otros suministros esenciales y realizar un análisis de riesgos para identificar los potenciales riesgos de la salud y establecer prioridades.

Sabemos que el confinamiento, hecho de forma horizontal y  a TODOS por igual es una MEDIDA DESESPERADA del gobierno, ya que no tiene la capacidad, medios ni conocimiento para realizar un confinamiento o aislamiento vertical, por grupos (grupos de riesgo, infectados, etc.) para lo cual hubiera sido necesario o bien realizar test masivos o bien haber cerrado las fronteras mucho antes. Ahora mismo, las familias confinadas en sus casas son contagiadas por alguno de los familiares que conviven con ellas, por lo que de ahí surgen nuevos casos durante estos próximos días y no quedará una familia por contagiar en España  salvo las de pocos miembros o las realmente afortunadas. La gestión del gobierno se limita a esperar sentados a que pase todo esto, confiando en que no se note mucho la chapuza.  Solamente basta con revisar las recomendaciones y gestión de Fernando Simón, el médico al frente del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad (CCAES) que ha pasado de ser un «supermédico» de «plenas garantías» a un especialista más  cuestionado por la gestión de la crisis.

El diario ‘’The Guardian’’ rescataba hace unos días una declaración de Fernando Simón, supuestamente pronunciada el 9 de febrero, en la que decía que España sólo iba a tener “un puñado de casos diagnosticados”. . Las palabras exactas fueron: «Nosotros creemos que España no va a tener como mucho más allá de algún caso diagnosticado. Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será una transmisión muy limitada y controlada«. Ese mismo día, la OMS decretaba la emergencia internacional.

El gabinete de crisis creado por Pedro Sánchez, con Salvador Illa y el propio Fernando Simón al frente acordaron  que no se suspendiera la manifestación del 8-M, que congregó a unas 120.000 personas en las calles de Madrid en un momento en el que teníamos más de 400 casos confirmados sobre la mesa. Ese mismo día también se permitió la celebración de distintos eventos deportivos en todo el país y hasta un mitin de Vox en el que se reunieron unas 9.000 personas en Vistalegre. Por aquel entonces, el Gobierno ya sabía que el virus era capaz de transmitirse entre humanos a dos metros, tal y como se publicó en muchos diarios.

«Si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación, le diré que haga lo que quiera», decía Simón.

No sé si aprenderemos algo de esto, por supuesto que es cierto que un Sistema Sanitario Público es necesario, ya que se tienen que sobredimensionar los recursos para que en caso de emergencia estén disponibles y eso no es fácil en una empresa privada. Pero en lo relativo a los problemas inherentes al sistema democrático por los cuales cualquier populista accede al poder a través de los votos de los menos informados o formados (que pueden ser mayoría), creo que nadie se lo va a plantear. Lo siento yo no soy optimista antropológica como ellos. Los he visto gestionar lo público y me da más miedo que cualquier otra epidemia.

Itziar Pumarada, miembro de NNGG Gijón.

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